"Cuando veo venir a una persona al despacho lo veo lleno de titis ( monos) y a lo largo de la conversación me doy cuenta cómo me van saltando hasta que se va y todos los titis se han quedado encima mía" Esta anécdota la cuenta Serafín Antúnez para explicar cómo en los centros escolares se van soltando responsabilidades y se vierten todas en los cargos directivos.
Anoche pensé que no me llevaría la maleta al instituto porque estaría toda la mañana en una Jornada de Formación y no me haría falta, pues como siempre me falló algo, no me llevé la agenda y la he necesitado para haberle dado una tarjeta a Serafín y para concretar una reunión de Claustro con los inspectores, lo he hecho de memoria, menos mal que no me he equivocado.
Serafín Antúnez, en una Jornada de Formación de Equipos Directivos, nos ha hablado esta mañana sobre el papel actual de los directivos en los centros escolares, de ello tiene un libro que podéis ver aquí su reseña.
Me ha llamado la atención que en la mayoría de los casos habla de directoras y hace muchas alusiones a cargos femeninos, no sé si es por no usar el lenguaje no sexista o porque de verdad los ejemplos y las casuísticas a las que alude son femeninas.
El director moviliza al equipo para hacer tareas, influye con autoridad y esa autoridad nos puede venir por: el cargo, la posición, por el conocimiento, por el liderazgo social o por la oportunidad.
Se me viene a la memoria algo que tengo muy asumido, las reuniones, por muy fáciles que sean, hay que prepararlas, ese día yo me siento que soy la que más información tengo y eso me pone en un papel relevante, dispuesta a afrontar cualquier contingencia que pueda surgir. Por el contrario cuando no me preparo alguna reunión me siento perdida, divagando, sin productividad en el momento para llegar a acuerdos...
Nos habla Serafín de H. Mintzberg, es uno de los autores contemporáneos más destacados en el campo de la formación de estrategia y diseño de organizaciones. se pregunta ¿Qué hacen los directivos?
Podemos responder: gran volumen de tareas, tareas muy variadas, tareas en períodos cortos, con múltiples interrupciones y volcando los demás las responsabilidades en ti, se utiliza la palabra como herramienta de trabajo habitual... (Cuando todo esto se da en grado alto hay que pensar que es patológico y nos debe preocupar porque pasa del terreno profesional al personal y va afectando en nuestra relación familiar).
Esto último de utilizar la palabra como herramienta de trabajo habitual me hace tranquilizar mi tarea, algunas veces , al final de la mañana, estás con la sensación de que no has hecho nada porque todos los papeles que te propusiste hacer han quedado sobre la mesa o te los llevas a casa, cosa muy frecuente. Pero es que trabajamos con el profesorado, con las familias, con el alumnado y, a veces todo son charlas, es el trato humano, que dicho sea de otra forma es lo que personalmente más me gusta del cargo que ocupo.
Nos cuenta que un director, amigo suyo, le relataba: "Cuando veo entrar a alguien en el despacho lo veo que viene lleno de titis (monos), por todos lados, a lo largo de la conversación veo cómo esos titis me los va pasando y al final cuando se va me ha pasado todos los titis y él se ha ido muy tranquilo"
Nos pasa a menudo con las problemáticas que se nos trasladan y, a veces, son las propias responsabilidades de las personas que las están planteando, pero se intenta volcar todo en los directivos, como un desahogo.
Hay que conseguir buenos hábitos de trabajo personal: dirección de sí mismo (agenda, prioridades...), organizar las tareas en equipo, hábitos de lectura, autoorganización, hay que delegar tareas y explicar a los demás qué hacemos (Son nuestras informaciones generales en todas las reuniones), hay que decir a la gente que también nosotros tenemos tareas y que necesitamos un espacio de intimidad para realizarlas.
En esto último nosotros tenemos un cartel en la puerta que dice "Si ves la puerta cerrada y lo que tú traes no es urgente, pásate luego, gracias" Si se atiende a todo el mundo en el momento se podría pensar que es que no tienes otra cosa que hacer.
CAFÉ CON PASTELITOS En ese momento le estuve hablando a Serafín de este blog (me dijo que lo iba a mirar, con mucho interés) y concertamos el Claustro con los inspectores.
"Cuando un problema no tiene solución hay que acostumbrarse a vivir con él y buscarle alternativas"
"Nuestros centros cada vez son menos instancias académicas y más de asistencia social"
Nos plantea Serafín que empezar trabajando habilidades sociales, o me acomodo o estoy fuera del mundo. Nos cuenta los problemas de los primeros cursos en la universidad, cómo tiene que enseñar hábitos y comportamientos a sus estudiantes, al igual que nosotros lo hacemos en la obligatoria.
Como antídoto a la avalancha que hemos relatado anteriormente nos propone la delegación de tareas, como transferencia que se trasladan a otras personas (dándoles recursos, tiempos...) aunque la responsabilidad no es delegable. con esta delegación de tareas se enriquece el grupo, se aprovechan los conocimientos de otras personas, se motiva, se flexibiliza la estructura...
A veces no se delega por falta de confianza, por temor al error del otro, por miedo a la pérdida del poder...
El reto del tiempo lo dedicamos a un estudio de caso.
Ha sido muy provechosa la mañana, el viernes lo analizaremos en la reunión del equipo directivo y llegaremos a unos acuerdos que hagan más productivo nuestro trabajo.

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